Gestionar formación bonificada con FUNDAE no es complicado si se siguen las normas, pero hay errores recurrentes que pueden hacer que una empresa pierda la bonificación o incluso que una formación sea no conforme en una inspección. Aquí te dejo los tres errores más comunes y cómo evitarlos.
🔴 Error 1: No completar bien la ficha de alta del curso: a veces, por prisas o desconocimiento, no se rellena correctamente la ficha del curso. No se tienen en cuenta festivos, cambios de horario, dirección de impartición o los datos completos del formador. También ocurre que se incluyen contenidos poco realistas para la duración del curso.
✅ Solución: rellena la ficha con toda la información necesaria: objetivos, contenidos realistas, fechas exactas, modalidad y detalles del formador. Si hay cambios de horario o dirección, notifícalos cuanto antes.
🔴 Error 2: Cambios en la planificación sin comunicar a FUNDAE: muchos centros modifican horarios, sesiones o incluso la ubicación del curso sin informar. ¿El problema? Si un inspector hace una visita sorpresa y el curso no se está impartiendo en el lugar y hora indicados, puede anular la bonificación y generar una incidencia.
✅ Solución: si hay cambios, informa siempre a tu gestora de formación. Aunque algunos cambios pueden notificarse, la fecha de inicio y fin del curso no se pueden modificar, salvo causas justificadas de fuerza mayor (pero fuerza mayor “de verdad”).
🔴 Error 3: No llevar la documentación de seguimiento y control al día: es un error frecuente recibir toda la documentación al inicio del curso y no firmarla hasta el final, cuando se recoge todo deprisa y corriendo. Esto está prohibido y pone en riesgo la bonificación.
✅ Solución: sigue las instrucciones de tu gestora y firma la documentación en los plazos indicados. La documentación debe estar siempre en el aula y las firmas, cuestionarios y registros deben estar al día desde el inicio hasta el final del curso. Si FUNDAE revisa y detecta firmas recogidas de golpe al final, el curso puede ser incidentado.
La clave para que la bonificación no corra peligro es… ¡cumplir con la normativa y documentar correctamente el proceso! Tan fácil (y tan difícil) como eso. No se trata solo de cumplir un trámite, sino de asegurar que el curso se ha impartido según lo planificado y que, en caso de inspección, todo esté en orden.