La respuesta es sí.
Y ocurre con más frecuencia de lo que parece.
En muchas ocasiones, el problema no está en la calidad de la formación ni en que el curso no se haya impartido correctamente.
Está en la gestión: un plazo que no se ha respetado, una comunicación fuera de tiempo, una documentación incompleta o un pequeño descuido administrativo que puede acabar teniendo consecuencias económicas para la empresa.
Por eso, en formación bonificada no basta con organizar un buen curso.
También es imprescindible cumplir con todos los requisitos que establece la normativa y documentar correctamente cada paso del proceso.
En el vídeo de hoy, mi compañera Almudena repasa cinco de los errores administrativos más habituales y, lo más importante, cómo puedes evitarlos.
Porque cuando hablamos de FUNDAE, prevenir siempre resulta mucho más sencillo que corregir. 😉
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