Hay algo que vemos casi cada día en GESTORA DE FORMACIÓN y que se repite una y otra vez: la ficha del alumno “más o menos” rellenada. Y ese “más o menos” es justo lo que hace que luego no podamos finalizarlo en FUNDAE y te mareemos 20 veces.
Algunos clásicos: 👇
❌ DNI o NIE mal escrito (una letra cambiada, un número que baila…).
❌ Categoría profesional puesta “a ojo” o sin corresponderse con el puesto real.
❌ Nivel de estudios sin informar (o puesto al azar).
❌ Emails genéricos tipo administracion@empresa.com en lugar del correo directo del alumno.(Es necesario que sea un email único por alumno)
❌ Teléfono de centralita o de la empresa, pero no el suyo. (Es necesario que sea un teléfono directo y único por alumno)
Y claro, desde fuera puede parecer:
“Bueno, si ya ha hecho el curso… ¿qué más da un detallito?” o el “Que se lo inventen”
Pues da. Y mucho, créeme.
Porque si esos datos no están bien, no podemos finalizar al participante en el aplicativo, y si no lo incluimos correctamente:
- No se puede justificar su participación.
- Se complica (o se cae directamente) la bonificación de ese alumno.
- En una inspección, esos “detallitos” se convierten en requerimientos o en motivos de no conformidad.
Al final, toda la gestión, la coordinación, la impartición… para que un DNI mal escrito o un email genérico nos deje a medio camino… 🙃
La clave: tratar la ficha del alumno como lo que es: documentación oficial, no un simple formulario.
Cada dato tiene una razón de ser y son datos obligatorios a cumplimentar en Fundae. No pedimos nada “por pedir” y, te aseguro, que no nos inventamos datos ni te reclamamos estos por aburrimiento o por cotillas.