Si vas a bonificar una formación a través de FUNDAE, una de las partes clave del proceso es la justificación de los costes.
Y aunque parezca que es “solo” cuestión de facturas… hay mucho más detrás.
Aquí te dejo lo que no puedes olvidar:
✅ Tienes que poder justificar todos los costes que imputes, ya sea a través de facturas, certificados de costes u otros documentos. Sin esa justificación, cualquier importe puede ser considerado no aceptado.
✅ Desglose claro de los conceptos: la factura debe detallar correctamente los costes directos, los indirectos y los de organización (si interviene una entidad organizadora).
Si el proveedor no lo indica, puedes añadir un anexo con ese desglose.
✅ Contabilización correcta en cuentas separadas: es uno de los puntos más importantes (¡y más olvidados!).
Tanto los gastos como la bonificación deben estar contabilizados en cuentas específicas y bajo la denominación de “Formación profesional para el empleo”.
No hacerlo puede suponer directamente una devolución de la bonificación.
✅ Ojo con las formaciones que cruzan años: si la formación empieza en diciembre y termina en enero, los costes deben contabilizarse correctamente en cada ejercicio.
Los de 2025, en 2025. Y los de 2026, como anticipo a proveedores y luego imputarlos correctamente al año que toca.
Toda esta documentación (facturas, justificantes de pago, desglose, contabilidad…) debe conservarse en el expediente del curso por si hubiera una inspección.
Parece mucha faena, ¿verdad? Lo es. Pero también es la única manera de bonificar sin sustos y cumpliendo la normativa al detalle.
Y si no quieres preocuparte por todo esto… ya sabes que desde GESTORA DE FORMACIÓN estamos para ayudarte 😉
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