Te lo digo con el corazón en la mano: no todo lo que se puede bonificar, compensa bonificarlo.
Y sí, que lo diga alguien que vive de esto tiene su gracia 😅, pero también es una cuestión de honestidad y sentido común.
Hay casos en los que la bonificación es claramente una buena idea:
👉 Formación de cierta duración (no solo dos horitas sueltas).
👉 Importes que ya son “serios” para la empresa.
👉 Empresas con crédito suficiente para recuperar bien el coste.
👉 Programas que forman parte de un plan más estratégico, no de “un curso suelto porque nos sobraba crédito”.
👉 Formaciones con varios alumnos. Rara vez merece la pena bonificar un solo alumno si son pocas horas.
Pero luego está “el otro lado” 👇
🔹 Cursos muy cortos o muy baratos: si el curso son dos horas, con un coste muy pequeño y además hay que montar todo el proceso de FUNDAE, la pregunta no es “¿se puede bonificar?”, sino “¿de verdad merece la pena el desgaste para recuperar tan poco?”.
🔹 Empresas con poco crédito de formación: con esos 420€ puedes hacer formaciones en teleformación o cursos grupales, pero te recomiendo que sea el propio proveedor el que te gestione la bonificación.
🔹 Formaciones puntuales o de urgencia: hay formaciones que se necesitan ya, para ayer, y donde el coste no es tan relevante como la rapidez. En esos casos, a veces es mejor hacerlo como formación privada, sin meter a FUNDAE por medio. Trabajamos con, al menos, una semana de antelación al inicio de la formación.
🔹 Cuando la gestión de la bonificación cuesta más que lo que vas a recuperar: entre recopilar datos, preparar documentación, comunicar, cerrar, justificar, coordinar con gestoría… hay un tiempo y un coste (tuyo o de una gestora externa). Si todo ese esfuerzo es mayor que el importe real a recuperar, no compensa.
🔹 Cuando hay muchas probabilidades de que se necesiten cambios durante la formación. La formación bonificada no brilla por su flexibilidad. Hay unos objetivos y contenidos marcados que NO se pueden cambiar.
Si crees que puedes necesitar más o menos horas, que el contenido se va a ir adaptando “sobre la marcha” o que puede haber muchos cambios sobre las fechas previstas… mejor no bonifiques esa formación.
Al final, la clave está en esto:
✅ Bonificar cuando realmente aporta un ahorro significativo y encaja en tu estrategia de formación.
❌ No obsesionarse con “bonificarlo todo” si eso te lleva a gastar más energía administrativa que el beneficio que obtienes.
Generalmente, la mejor decisión es combinar algunas formaciones bonificadas bien pensadas con otras formaciones privadas, más ligeras y sin tanta burocracia.
GestoradeFormación FormaciónBonificada Fundae PlanDeFormación2026 RRHH